Bienvenidos!

Hola a todos,

Mi nombre es Javiera. Soy una chica que como muchas ha vivido distintas experiencias durante su vida, especialmente en aspectos amorosos.

Un día reflexionando sobre aquello, me dí cuenta que tal vez sería bueno compartir mis pensamientos sobre las relaciones porque estoy segura que más de una persona ha pasado por lo mismo, o bien podría ayudar a alguien o simplemente hacerlos reír/llorar con mis vivencias.

Sin nada más que agregar, espero les agrade el blog.

Saludos!

#Love

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La Relación Sin Nombre

Durante años, para no decir toda la vida, se ha hablado sobre el amor. Todos hemos querido descifrar esa pequeña palabra que tiene un significado enorme. Es enorme porque el diccionario nos da solo un significado, pero en la vida de cada persona el amor es algo diferente y probablemente inigualable.

Me considero una persona llena de amor en distintos aspectos de mi vida, pero cuando hablamos de amor de pareja, aún no puedo comprender lo que significa. Existe mucha gente que dice “lo comprenderás con los años” o “es que aún no te has enamorado”.

No comparto esas opiniones, para mí el amor se puede vivir a toda edad y no por tener 15 ó 50 no vas a poder sentirte enamorado. Claramente, con el pasar de los años lo vas sintiendo diferente por la madurez que vas ganando y por supuesto las experiencias que vas teniendo. Pero eso es un tema para compartir en otra ocasión.

Hoy compartiré lo que he estado viviendo hace algunos meses, 11 para ser exacta.

Comenzaba Agosto del 2016 y había finalizado una relación muy corta pero intensa con un chico que llamaremos Martín (en otro momento detallare lo vivido en aquel tiempo). El punto es que terminé destruida y lo pasé pésimo. Luego de unas semanas decidí enfocarme solo en finalizar mi carrera, compartir con amigos y familia, y pasar tiempo en el gimnasio. Claramente, la vida tenía otros planes para mí.

Casi finalizando Agosto, conocí a un hombre en el gimnasio que llamaremos George, 14 años mayor que yo. Un hombre musculoso, guapo, con el cabello a la moda, con una mirada extremadamente intensa que con solo verlo te pone nerviosa. Alguien tan bonito y tonificado que jamás podría mirarme pensaba yo.

Estaba equivocada. Comenzó a hablarme en el gimnasio cosas básicas respecto a entrenamientos. Él era extranjero por lo que su acento llamaba más la atención. Luego de un par de semanas, me pidió mis redes sociales a lo que yo accedí.

Comenzamos a hablar y nos dimos cuenta que vivíamos muy cerca y que su trabajo con mi lugar de estudios coincidían en una parte del camino. Por esa razón me pregunto si podíamos devolvernos juntos un día. Por su puesto le dije que sí.

Charlamos un rato, coqueteamos. Cada día él se iba a misma hora del gimnasio que yo. Nos reíamos y conocíamos. Un día sábado me invito a salir. Accedí nuevamente.

Fuimos a un mall en mi ciudad, yo tenía que comprar unas cosas y coincidentemente el también. Luego me invito al cine y en esa salida ya podría decir que comenzamos a tener algo sin nombre. Recuerden eso. Sin nombre.

Es aquí donde me quiero detener por hoy. ¿Qué esperamos cuando comenzamos una relación? ¿Realmente estamos de acuerdo en comenzar relaciones “sin nombre” porque pensamos igual que ellos y no queremos nada serio o realmente pensamos que con el paso del tiempo podemos cambiar eso a una relación tradicional?

Yo creo que todo depende de nosotros y de la otra persona. En mi caso yo estaba esperando una “relación normal”. Díganme ustedes cómo definirían una relación normal.

Javiera.